El pasado sábado 9 de mayo de 2026, vivimos en Escalera una jornada muy especial, un día pensado y construido desde el mimo, el cuidado y el trabajo colectivo, que consiguió reunir a más de un centenar de personas en torno al patrimonio, la música y el paisaje del Parque Natural del Alto Tajo.

La lluvia amenazó durante buena parte del día, pero finalmente respetó hasta el final, permitiendo que la jornada se desarrollara tal y como estaba prevista. Gracias al esfuerzo compartido y a la ilusión de todas las personas participantes, se logró el objetivo principal: rebardar el chozón sabinero, mediante técnicas tradicionales y demostrando que el patrimonio se conserva mejor cuando se hace desde la participación y el cariño.

En el descanso de la mañana llegaba la primera de las sorpresas, Pedro Herranz, poeta y editor profundamente vinculado a la comarca de Molina de Aragón, nos regaló un momento íntimo y significativo de poesía pastoril. Su palabra, arraigada en el territorio y en la memoria del paisaje, acogió al grupo en un instante de pausa y escucha que conectó de forma directa con el espíritu de la jornada, recordándonos la fuerza de la tradición oral y el valor de la cultura compartida en el medio rural.

La jornada se completó con un encuentro musical que puso banda sonora a un entorno verdaderamente singular. Las formaciones participantes hicieron que su música resonará de manera especial entre los chozones: el Aula de Música del Señorío de Molina, cuya imagen tocando frente al chozón recién rebardado quedará grabada en la memoria colectiva; la batucada “La Marabunta”, que con sus ritmos llenos de energía animó el tramo final del rebardado; y los Dulzaineros Mahurotos, con su fuerza sonora transformaron el paisaje en una experiencia cultural única.



Desde Micorriza queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas voluntarias, socias y colaboradoras que participaron activamente y que hicieron posible un excelente día de campo, convivencia y celebración. Nos acompañaron vecinos de distintos pueblos de la Comarca Molina – Alto Tajo y de otros puntos más lejanos como: Madrid, Cuenca, Teruel, Burgos, Cantabria, Zaragoza… dándose un diálogo urbano-rural y de saberes entre diferentes territorios. Fue especialmente emocionante ver familias colaborando juntas, niñas y niños formando parte de la actividad y compartiendo espacio con personas de todas las edades, reforzando el carácter intergeneracional que siempre buscamos en nuestras acciones.

Un agradecimiento muy especial a Paz Núñez, por su apoyo constante y por una vinculación tan profunda como generosa con las acciones que desarrollamos desde Micorriza; una relación que nace de su trayectoria profesional, de su compromiso con el conocimiento de la arquitectura vernácula y sus paisajes y, además, de la defensa del patrimonio rural, generando una conexión auténtica con construcciones tradicionales como los chozones que va mucho más allá del ámbito académico. Del mismo modo, queremos agradecer especialmente a Roberto Goycoolea, cuyo acompañamiento cercano, sensibilidad y compromiso han estado siempre presentes, aportando una mirada atenta y valiosa que refuerza el sentido de estas iniciativas y el vínculo entre investigación, territorio y comunidad.

Queremos agradecer también a María José Parejo, del programa El Bosque Habitado de RNE Radio 3, por acompañarnos una vez más y venir a cubrir el evento, ayudando a dar voz a este tipo de iniciativas que defienden un vínculo respetuoso entre cultura y naturaleza.

Nuestro reconocimiento a las personas colaboradoras, que nos apoyan desde hace años y hacen posible que estos proyectos sigan creciendo; a Chema y Carmen, del Hostal El Descansillo, por su cercanía y colaboración; a Judith y Sergio, de Cervezas La Balluca, por su apoyo y su aporte a la jornada; y a Miguel Ángel Langa, por inmortalizar con su arte en imágenes la jornada.

Queremos expresar también nuestro agradecimiento a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por su apoyo a través de la convocatoria de subvenciones destinadas al fomento de la actividad cultural en áreas rurales, que ha hecho posible el desarrollo de Sonidos de Sabina. Gracias a esta financiación, ha sido posible diseñar y llevar a cabo una jornada pensada con cuidado y compromiso, que ha unido patrimonio, naturaleza, creación cultural, participación ciudadana y territorio, demostrando la importancia de seguir apostando por una cultura viva, accesible y arraigada en el medio rural.

Y, por supuesto, nuestro agradecimiento más sincero al equipo técnico de Micorriza, por el enorme esfuerzo, la dedicación y el entusiasmo que hicieron posible que la jornada saliera adelante y se disfrutara de principio a fin.

Sonidos de Sabina ha sido, una vez más, una demostración de que cuando comunidad, patrimonio y cultura se encuentran, el resultado es algo que va mucho más allá de una actividad puntual: es memoria compartida, cuidado del territorio y futuro colectivo.

Gracias a todas las personas que lo habéis hecho posible.