Los bosques de ribera constituyen valiosos corredores verdes de alta biodiversidad biológica. Las diferentes necesidades hídricas de la vegetación riparia, hace que esta se distribuya paralela al curso del río, formando lo que se conoce como bandas o catena de vegetación riparia. En el centro peninsular, estas bandas se distribuyen según su proximidad al nivel freático de la siguiente manera:

  • Vegetación herbácea
  • Saucedas
  • Choperas o alamedas
  • Olmedas y fresnedas

Sin embargo, el ser humano ha alterado gravemente este ecosistema hasta convertir los bosques de galería en pequeñas hileras de vegetación casi en los cauces de los ríos. El desarrollo industrial y en especial la actividad agrícola, han provocado una drástica reducción de la superficie y biodiversidad de los bosques de ribera.

Por si esto fuera poco, a principios de s. XX hizo su aparición en Europa la grafiosis, enfermedad específica de uno de estos hábitats más amenazados: las olmedas. El hongo Ophiostoma ulmi, transmitido a través de escolítidos, causa los primeros daños en las olmedas de Francia, Bélgica y Holanda sobre 1918 (de ahí el primer nombre de la grafiosis: enfermedad holandesa del olmo). Estos ataques no eran mortales, por lo que el olmo se recuperaba, pero tras su salto a Estados Unidos, su virulencia se descontrola y aparece una segunda cepa agresiva del hongo, Ophiostoma novo-ulmi. Esta segunda cepa llega finalmente a España a inicios de la década de los ’80, causando la muerte de la casi totalidad de olmos centenarios que habitaban en tantos pueblos peninsulares y haciendo desaparecer las olmedas de las riberas de nuestros ríos.

Con esta problemática en el horizonte, surge el proyecto “Recuperación de las poblaciones de Ulmus minor en los ecosistemas riparios de la cuenca alta del río Tajo utilizando ejemplares de olmo resistente a la grafiosis“. Desde la Asociación Micorriza, y con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a través de la Fundación Biodiversidad, nos hemos propuesto que el 2018 ponga el foco en la recuperación de este ecosistema, reclamando su papel protagonista en nuestros ríos e incidiendo en la responsabilidad del conjunto de la sociedad para su conservación.

Un antecedente clave para el éxito de este proyecto tiene lugar en los resultados obtenidos por el Programa Español de Conservación y Mejora de los Recursos Genéticos de los Olmos Ibéricos que, durante más de 30 años, ha supuesto la investigación conjunta entre la Escuela de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, y que actualmente tiene su continuación con el LIFE+ Olmos Vivos. Entre otros resultados, este proyecto de investigación ha obtenido por cruzamientos de ejemplares que aguantaron el ataque del hongo, 7 clones de Ulmus minor autóctonos resistentes a la grafiosis.

Detalle de la hoja del clon ‘Ademuz’. Fuente: Olmos Vivos

Por tanto, la meta de este proyecto es recuperar la importancia ecológica y cultural que ha tenido el olmo común (Ulmus minor) a lo largo de la historia en esta zona del centro peninsular. Para ello, se han marcado 3 objetivos a cumplir durante el presente año:

Olmo de Pardos. Dibujo Ganador del I Concurso de Árboles Singulares. Elena Gómez y Patricia Maza. 2013

  1. Aumentar la biodiversidad de los bosques de ribera de la cuenca alta del río Tajo mediante la repoblación con olmo común.
  2. Concienciar sobre las graves consecuencias que la grafiosis ha causado en las poblaciones de una especie tan emblemática como el olmo común.
  3. Fomentar el arraigo sobre el olmo común entre las generaciones más jóvenes.

Entre las actividades que se van a llevar a cabo, están las repoblaciones de bosque de ribera con olmos resistentes a la grafiosis en 4 ríos de la cuenca del Tajo, parte de las cuales se realizarán con la participación de la sociedad civil; la realización de una Campaña de Divulgación y Concienciación sobre la importancia del olmo común en el centro peninsular; o la realización de un Certamen Escolar que tendrá a los grandes olmos y olmas centenarios de los pueblos como eje central.

Como se ve, se hace especial énfasis en sensibilizar y llevar de vuelta el olmo a la sociedad. Este árbol, poetizado por Antonio Machado en su “A un Olmo seco“, ha sido una especie emblemática en multitud de pueblos, teniendo una posición central en la vida de los mismos (era común ver un ejemplar centenario en la plaza o junto a la iglesia) y un reconocimiento social por parte de sus pobladores. Sin embargo, la mencionada llegada de la grafiosis, provocó la fulgurante muerte de casi todos estos ejemplares centenarios. Los olmos del Jardín Botánico de Madrid, con Pantalones a la cabeza, o las majestuosas Olmas de Bejanque y de Pareja , son algunos de los ejemplos cercanos que no han conseguido sobrevivir a la enfermedad.

Paisanos jugando a las cartas bajo los olmos. Campillo de Dueñas (Guadalajara)

Recuperar esta especie, recordar la vinculación que ha tenido el olmo con la sociedad o sensibilizar a las generaciones más jóvenes, son objetivos que hoy día están más cerca.

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