Más de 50 personas han participado en distintas jornadas de difusión y voluntariado para recuperar parte del patrimonio etnográfico del Alto Tajo

Un año para olvidar ¡o no!, para nosotros solo por este proyecto merece la pena salvaguardar algunos momentos de 2020 en este precioso documento audiovisual realizado por Miguel Ángel Langa. En poco más de 4 minutos se resume la restauración de un chozón sabinero en el Parque Natural Alto Tajo, contando con la participación de decenas de personas voluntarias que pueden sentirse orgullosas de ser de los pocos que en el S.XXI han realizado esta labor ya desaparecida. (PINCHA EN LA FOTO)

PINCHA en la foto para acceder al video (Youtube)

Los chozones son construcciones únicas y escasas del centro peninsular, encontrando paralelismos constructivos en las pallozas leonesas, los teitos asturianos o los chozos castellanos y extremeños.  Su principal característica constructiva es la ausencia de tejas, con una techumbre formada únicamente por materia vegetal – generalmente procedente de ramas de sabina – apoyada sobre un entramado ramas y cabrios interiores, también de madera de sabina, que permiten dar la consistencia final a toda la estructura.

Con un muro construido en piedra seca sobre el que se apoyan los cabrios, el conjunto estructural descansa, en los ejemplos más antiguos y sencillos, sobre un único árbol central que ejerce de pilar dando forma a una estructura circular. En los casos más singulares, este árbol que generalmente suele ser una gran sabina o encina, sigue vivo después de su construcción, conformando una estructura viva en la que el árbol además de soportar las cargas estructurales protege al chozón de las inclemencias del tiempo.

Desde finales de 2019 y hasta verano 2020, gracias al Parque Natural Alto Tajo a la financiación de Obra Social La Caixa, hemos recuperado un antiguo chozón ubicado en el término municipal de Ablanque. Las labores de reconstrucción culminaron con el bardado del chozón en el que participaron cerca de 40 personas voluntarias en una calurosa pero emotiva jornada del mes de Julio.

Grupo de voluntarias (Julio 2020)

El desuso acaecido por la desaparición de la actividad ganadera tradicional y el desmantelamiento ilegal para usar las vigas y cabrios de sabina en forma de leña o para adornar viviendas de particulares amenazan la presencia de este patrimonio en el paisaje ibérico. A estas amenazas se suma el entramado legal que afecta a diversos aspectos relacionados directamente con ellos, como son la propiedad del chozón y del terreno, así como las diferentes normativas (ambiental, bienestar animal, patrimonial, tributaria…) dificultando las intervenciones de recuperación en los mismos.

No es el único chozón restaurado

Sin embargo, hay un halo de esperanza gracias a la colaboración conjunta de administraciones, entidades y las aportaciones del voluntariado “urbano-rural”, llevadas a cabo entre los vecinos/as de diferentes pueblos del entorno junto con otros voluntarios/as procedentes de ambientes urbanos más lejanos. Se trata de un proceso en el que han participado más de 300 personas a lo largo de esta iniciativa, consiguiendo como resultado la restauración de 4 chozones desde 2015. Con este proyecto se ha avanzado en la conservación, recuperación y difusión de este patrimonio único.

Participación de arquitectos, arqueólogas y abuelos

Es merecido hacer un reconocimiento público a los diferentes colaboradores; arquitectos y arqueólogas que han ayudado y aportado su conocimiento en estos trabajos de reconstrucción, pero muy especialmente a Amado, que con sus envidiables 92 años tuvo la paciencia e ilusión de enseñarnos la técnica para proceder a restaurarlos y bardarlos.

Trabajos de bardado

Desde la Asociación Micorriza, como parte de los custodios del paisaje, seguiremos trabajando en conseguir que al menos exista una pequeña representación de chozones en buen estado de conservación para que este patrimonio no caiga en el olvido y continúe siendo una seña de identidad de las gentes y paisajes del Alto Tajo, a la vez que sirven como elementos dinamizadores del turismo sostenible, como así lo demuestra la existencia de rutas etnográficas oficiales en torno a los chozones.

Desde aquí, nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que han hecho posible esta iniciativa: al Parque Natural Alto Tajo y Obra Social La Caixa por la promoción de esta iniciativa, al Ayuntamiento de Ablanque por su predisposición y apoyo, al Programa “Vive tu espacio” de la red de áreas protegidas de CLM, y a todas aquellas personas que se dejaron la comodidad en casa y participaron en las conferencias y jornadas de voluntariado durante el mes de Julio.

¡Manos a la azada!