Hace dos semanas, entre el 9 y el 11 de junio, se celebró en Pamplona el II Congreso Ibérico de Restauración Fluvial. Cientos de enamorados de los ríos provenientes de organismos públicos, empresas, autónomos, asociaciones… se reunieron para compartir estudios y experiencias, tanto en forma de conferencias, debates o pósteres, como en los ratos informales de descanso.

El congreso se organizó con dos primeros días de conferencias en el Palacio de Congresos conocido como Baluarte. Allí, con el objetivo de aprovechar al máximo el tiempo disponible, a últimas horas de la mañana y durante las horas de la tarde las sesiones y talleres se desarrollaban de forma simultánea en diferentes salas. Desde luego era una pena no poder estar presente en todas ellas.

Inauguración del Congreso. Foto: CIREF

Inauguración del Congreso. Foto: CIREF

Sobre lo que pude escuchar en primera persona quiero destacar algunos aspectos.

Como introducción para este post me parecen más que adecuadas algunas de las ideas que Fernando Magdaleno (CEDEX) compartió en su primera sesión de la mañana del martes a modo de generalización sobre la restauración, destacando su importancia desde todos los ángulos:

  • Restauración hidrológica: los ríos necesitan pulsos de caudal, al igual que necesitan sequías para favorecer el establecimiento de las especies autóctonas.
  • Restauración geomorfológica: los ríos necesitan espacio.
  • Restauración ecológica: los ríos necesitan cierta inestabilidad.
  • Restauración social: hay que vender la capacidad de los ríos, es decir el agua para consumo, plataforma para deportes, etc., capacidades que sólo pueden ofrecernos si los ríos están en buen estado.

La reflexión que nos dejó finalmente este experto fue: ¿la Directiva Marco de Agua (DMA) está sirviendo para restaurar? Es totalmente necesario evaluar los ríos, pero también hay que invertir dinero en llevar a cabo las medidas que se estimen necesarias tras dicha evaluación.

También, en referencia a la DMA comentaba Francesc La Roca (Universidad de Valencia) en su sesión de la mañana que tiene malas traducciones hasta el punto de sustituir un “surface water” por “aguas subterráneas”, así que tenemos problemas de base en nuestra legislación española. Además, en lo referente a normativa, apuntaba este economista que en su opinión los planes redactados son un lastre, ya que están centrados en el reparto del agua.

A lo largo de estos días pudimos conocer también aspectos más concretos y prácticos de la restauración: problemas, soluciones, ejemplos reales…

Uno de ellos fue el primer ensayo de evaluación de caudal generador en la cuenca del Duero aguas abajo de la presa de la Requejada, en el río Pisuerga (Palencia). Desde la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), siendo conscientes de la importancia y consecuencias de los caudales de los ríos, decidieron recrear un caudal generador en el río Pisuerga, proponiendo una tasa de cambio basado en el caudal básico de mantenimiento. Tras varios análisis antes y durante la crecida en relación con la cantidad de sólidos en suspensión y el transporte de fondo, entre otros, se concluyó que las variables hidráulicas no cambiaban (secuencia de remansos-rápidos, porcentaje de mesohábitats y microhábitats), así como que la crecida no tuvo efecto geomorfológico. Estos no eran los resultados esperados y los especialistas consideran que estas diferencias pueden deberse a la duración de la crecida y a la carga sólida, que son aspectos que no están contemplados en el plan. También añaden que las diferencias en los resultados esperados pueden deberse a la historia de este río: un río muy modificado por una presa aguas arriba que lleva 60 años reteniendo carga de fondo.

Otro de los problemas que se trató en el congreso en más de una ocasión fue el de la incisión en nuestros ríos. Un ejemplo concreto lo describió José Ignacio Santillán Ibáñez (CHD) en el río Bernesa, aguas abajo de la ciudad de León, un río con incisión causada por la disminución de su anchura y su rectificación, por los dragados para extracción de áridos, por la falta de aporte de sedimento y por los cambios de usos del suelo en la ribera. También describió sus consecuencias tanto ambientales como económicas: una disminución del nivel freático (con consecuencias negativas para choperas y cultivos), el secado de los pozos, una falta de continuidad longitudinal (debido a la existencia de dos puentes) y la falta de continuidad lateral. La solución podría tener relación con frenar la incisión del afluente, pero hay tanta afección que ha resultado imposible concretar medidas hasta el momento.

También se habló sobre los efectos y consecuencias de la demolición de presas y azudes sin uso y la mejor manera de que tenga buenos resultados, siendo ésta medida una solución para dar continuidad longitudinal al río.

Por otro lado, se trató el tema de las limpiezas de ríos, actividad demasiado socorrida y con efectos contrarios a los esperados. Los expertos explican que los ríos se limpian solos, pues tienen capacidad con las crecidas de eliminar la vegetación no adaptada y regenerar la que el río necesita, y que, además, con la eliminación de la primera línea de vegetación que suele hacerse se elimina el sombreo y se favorece la invasión de especies tales como la caña común (Arundo donax) en la ribera.

También pudimos atender a diferentes proyectos cuyo objetivo era mejorar la comunidad vegetal a lo largo de algunos tramos de ríos.

Y con un matiz totalmente optimista, Rosa Huertas (CHD) nos contó su idílica historia como confederación pionera en utilizar la custodia del territorio como herramienta para la divulgación y la participación en la restauración fluvial. Animó a otras confederaciones a seguir su ejemplo comunicando cuál es el proceso de tramitación administrativo necesario para llevarlo a cabo.

Fueron dos días intensos con mucho aprendizaje, que en mi caso culminé con la asistencia a un taller centrado en la hidrogeomorfología, organizado por Askoa Ibisate (CIREF y Universidad del País Vasco), que se encargaba de lanzar preguntas a un público listo para el debate. Aquí se remarcó la importancia de los índices hidrogeomorfológicos, llegando al punto incluso de debatir si sólo son estos los únicos índices que deben tenerse en cuenta. En este aspecto algunos asistentes proclamaron que hay demasiado capital invertido en análisis para indicadores biológicos de los ríos, cuando muchas veces lo más probable es que si un río tiene buenas condiciones hidrogeomorfológicas esté sano en todos sus sentidos. Por otro lado, otros expertos apuntaron que un análisis biológico puede poner de manifiesto contaminaciones o problemas en los ríos que todavía no se detecten con otros análisis. En otro punto se debatió sobre si la imagen del vuelo de 1956 es siempre el referente en el que basarnos a la hora de restaurar un río. Se concluyó en una mayoría que esta imagen ofrece una evolución en el río a tener en cuenta porque nos enseña a saber cómo funciona. Por último, se añadió que no hay que olvidar que la incisión es algo que ocurre también de forma natural, ya que los ríos tienden a encajarse; sin embargo, con nuestras actuaciones (dragados, cambios de uso del suelo, etc.) conseguimos acelerar este proceso.

Para finalizar el congreso, el jueves fue un día diferente, tocaba ver actuaciones de restauración fluvial in situ, en Pamplona; en concreto, cerca de la confluencia del río Aragón y el río Arga. Allí participantes del LIFE Territorio Visón nos mostraron en primer lugar una magnífica restauración de un tramo del río Aragón con eliminación de motas, escollera y devolución de terreno silvícola al río, proporcionando mayor espacio para éste y obteniendo como consecuencia una menor fuerza del agua que ya venía tranquilizando a los vecinos. En segundo lugar, nos mostraron las obras recién iniciadas para la recuperación de dos meandros muy abandonados, y cuyo futuro aún se ve menos claro, por lo que habrá que esperar un tiempo para ver cómo evoluciona y los resultados de estas actuaciones.

Salida de Campo por Soto Muga y Santa Eulalia. Foto: CIREF

Salida de Campo por Soto Muga y Santa Eulalia. Foto: CIREF

En cualquier caso, el LIFE Territorio Visón es un proyecto ambicioso, arriesgado y precioso, del que os dejo el único que vídeo que ya muestra actuaciones ejecutadas:

Para terminar, aquí os dejo el resumen del Congreso.