El cielo está triste
debido a la imprudencia humana,
cuánta lastima albergamos los vecinos
que con angustia hemos vivido estos días.
Ahora la tristeza nos invade
y la rabia por el verde perdido,
por la vida que alrededor había
y por el aire muerto que abunda.
Miradas sin consuelo
recibe ahora el cielo
que luchando por resplandecer
se muestra gris cada amanecer.
Parte de nosotros ha muerto
y seguramente ya no lo veremos renacer,
solo esperamos que nuestros descendientes
lo cuiden mejor, y lo sepan agradecer.

“NUESTROS BOSQUES, NUESTRA VIDA”

NUESTROS BOSQUES, NUESTRA VIDA