Terminada la plantación en el río Ablanquejo

100 olmos y 300 especies acompañantes (arces, serbales y  majuelos) pasarán el invierno en lo que en su día fue una explotación de áridos. Pese a la baja participación, conseguimos plantar las cerca de 200 plantas que no pudieron acompañar al resto en la anterior jornada de voluntariado.

La mejor noticia fue volver a ver al Ablanquejo con agua, hecho natural que ya es muy difícil de ver en el cauce de este río. Este episodio ya solo ocurre de dos maneras en este río: después de tormentas intensas (actuando como una torrentera) o tras un largo periodo de precipitaciones, como en este caso, en el que la subida del nivel freático del acuífero superficial aflora y vuelve a alimentar el río.

Río Ablanquejo a su paso por el “Sarguillo” (20/12/2018)

Al terminar el trabajo de campo nos acercamos al teleclub de Huertahernando dónde, calentados por una buena estufa, café y pacharán, nos desquitamos del frío explicando la actuación desarrollada en este término municipal, enmarcada en el proyecto “Olmedas, recuperando nuestros ríos” que llevamos a cabo con apoyo del MiTECO a través de la Fundación Biodiversidad. Conocimos un poco más a fondo la historia del olmo, la grafiosis, la vegetación de ribera y el Programa español para la evaluación y conservación de los recursos genéticos de los olmos y la obtención de individuos resistentes a la grafiosis.

Porque los ríos son más que un curso de agua. Sin riberas, con hormigón y con farolas se convierten en canales.

Un gustado de jornada para despedir el Otoño y dar la bienvenida al Invierno.

¡Seguimos caminando!